OPINION: Balbueno Medina

Cuidemos el Patrimonio Llamado SENASA 


Lo único bueno que tiene el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), es el Seguro Nacional de Salud (SENASA), y por lo que hemos visto ha habido sectores que por intereses mezquinos han mantenido una campaña de descréditos y calumnias dirigidas a destruirlo con el objetivo de repartirse el pastel que representa la cautiva empleomanía del Estado.

Pese a que existe la resolución número 189 del año 2012, de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL), que ordena el traspaso de los empleados públicos al Senasa, no ha habido forma ni manera de que se produzca ese anhelado traslado a la ARS del Estado, por los incumplimientos que se suscitan en el Sistema Dominicano de la Seguridad Social, producto de la mala conformación del Consejo Nacional de la Seguridad Social, donde hay sectores que mantienen estancado el avance del sistema.

Esa abrumadora y estatista conformación del CNSS, no ha permitido que entre en funcionamiento el régimen Contributivo y Subsidiado, que beneficiara a profesionales independientes y a trabajadores por cuenta propia que se encuentran desprotegidos de la Seguridad Social por la capacidad de veto que poseen los sectores que se han creído dueños del Sistema y que pretenden que la mayoría de la población dominicana los siga manteniendo como los únicos beneficiarios del mismo.

En la modificación que promueve el gobierno a la Ley 87-01, conjuntamente con otros sectores de la sociedad,  uno de los principales puntos que  debe abordar es la reestructuración del Consejo Nacional de la Seguridad Social, porque de seguir conformado como hasta ahora, continuara el empantanamiento del Sistema Dominicano de Seguridad Social, con la agravante de su posterior desaparición.

Para una gran cantidad de ciudadanos dominicanos, el Sistema Dominicano de Seguridad Social, funciona a la inversa de lo que debería ser como mecanismo de protección y garantía social de los sectores menos pudientes del país, ya que observan que cada vez que se toma una medida que tiende a favorecer a las grandes mayorías la misma es vetada o torpedeada desde el mismo CNSS, situación que le ha ganado una antipatía entre los usuarios de los servicios de la Seguridad Social.

Es lamentable que siendo el Senasa, la única ARS que se ha echado la carga más pesada en el régimen de Salud del Sistema Dominicano de Seguridad Social, solo se haya convertido en receptáculo de los grandes desperdicios y migajas que se producen en el Sistema y que contrario a los grandes beneficios que reciben las ARS privadas, constantemente sea  boicoteada cuando se aprueba una medida que beneficiará a la gran mayoría del pueblo dominicano.

Es digno reconocer que el éxito del Senasa en el régimen de Salud del Sistema Dominicano de  Seguridad Social, se debe fundamentalmente a un equipo de hombres y mujeres que fueron formados para servirle a la nación con entrega y sin medidas, como es el caso de su director Chanel Rosa Chupani y su asistente  Bienvenido Cuevas, quienes se han erigido como los más experimentados técnicos de la Seguridad Social Dominicana, porque además de vivirla y trabajarla han contribuido con la formación de los recursos humanos de esa área.  

La gente está cansada de pedirle al Consejo de la Seguridad Social que enfrente la iniquidad que representa el copago que deben hacer al momento de acudir a una consulta de un especialista cuando presentan sus carnets de las ARS privadas, de que les reboten en las Farmacias a la hora de utilizar el beneficio de los 8 mil pesos en medicamentos anuales, cuando esas prestadoras de servicios les niegan el pago porque el medico que les atendió no se encuentra inscrito en el catálogo de sus prestadores de servicios.

No, no, no, un Servicio de salud como ese no es humano y si queremos que la Seguridad Social funcione en la Republica Dominicana debemos solamente dejar los postulados que tiene actualmente la Ley 87-01, pero debemos revisar todas esas cosas que mantienen a la población al borde de la desesperación y que le han hecho perder la fe en  el Sistema Dominicano de la Seguridad Social.

En principio, los que dedicamos cierto tiempo a estudiar el Sistema Dominicano de Seguridad Social, ciframos nuestras esperanzas en que las condiciones de vida de la población dominicana iba a cambiar con la aplicación de la Ley 87-01, pero lamentablemente los intereses hicieron que muchas cosas positivas que contiene la legislación se desconocieran y se boicotearan desde las mismas entrañas del organismo que fue creado para su aplicación, llevando de esa manera mucho dolor y frustración a quienes vieron en ella la oportunidad de vivir mejor en el momento que más lo necesitarían, la vejez.

Ahora, el gobierno que se ha embarcado en el proyecto de enderezar los entuertos de la Ley 87-01, está en la imperiosa obligación de devolver a la población  el sueño perdido por la fallida aplicación del Sistema Dominicano de Seguridad Social, presentando al Congreso Nacional una iniciativa que garantice la provisión de servicios de calidad y a bajos costos, donde los usuarios de los servicios de Salud no se vean compelidos a buscar un copago que muchas veces no tienen para poder asistir a una consulta con sus especialistas y que el que espera recibir una pensión no tenga el sobresalto de que al final de su vida productiva le pagarían una migaja por el bajo salario que devengo toda la vida.

Confiamos en que se hará justicia con el Senasa y que las disposiciones que han sido aprobadas en la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales y en el Consejo de la Seguridad Social, se cumplan para que esa ARS del Estado pueda seguir jugando su rol en beneficio de los trabajadores y los sectores más pobres de la sociedad dominicana como ha sido su misión.

agendasemanal@hotmail.com
Por Balbueno Medina.

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