“Las escuelas son sitios seguros”: ¿Para quién?

Por Carlos Tomás del Pozo

El interés privado por empezar clases presenciales en centros educativos públicos y privados en marzo sin que haya concluido el Plan Nacional de Vacunación, pone en riesgo a los estudiantes y sus familiares.

Se ha querido posicionar en la mente de la población, la idea de que la elaboración de un protocolo brindará seguridad a sus hijos en las aulas, cuando en realidad el verdadero problema es hacer que se cumpla de manera efectiva y permanente.

Observen lo “seguro” que será para sus hijos el retorno a la escuela; que el padre o tutor deberá firmar “un documento de descargo de responsabilidades”.

Además la expresión de EDUCA es bastante grafica cuando dice; “las escuelas son sitios seguros, si se aplica la debida protección sanitaria”.

Todo lo antes expuesto debe motivarlo a usted a hacerse esta pregunta; ¿Para quién es en realidad que son las escuelas sitios seguros?

Es decir; han montado toda una campaña para convencernos de que mandar a nuestros hijos a las aulas es “seguro”, sin embargo quienes tendremos que cargar con las consecuencias del incumplimiento de los “protocolos seguros”, en los planteles escolares, o en el camino somos nosotros.

Es importante que usted sepa que ni las autoridades educativas, ni tampoco esas entidades privadas, estarán en capacidad de garantizar que los niños mantengan distanciamiento físico, uso permanente de mascarillas y lavados de manos frecuentes durante el tiempo que duren en los planteles.

Eso humanamente es imposible, a menos que importen “soldados espartanos”. Si lograrlo fuera tan sencillo ¿Por qué entonces es necesario que los padres firmen un documento de descargo de responsabilidades?

A esto agréguele que los estudiantes cuyos padres no tengan medios propios de transporte, al igual que los que se desplazan a pies, desde y hacia sus casas quedaran a merced de la contaminación del entorno.

La manera como se está abordado este tema tan delicado, da la impresión de que estamos en un país en donde ya está todo el mundo vacunado, o el riesgo de contagio por Covid19 ya desapareció.

Una muestra de lo “consistentes” que son los protocolos en nuestro país y los responsables que son los que deben velar por aplicarlos; es que al día de hoy, ya hay muchos centros comerciales, restaurantes, lugares públicos, entre otros, en los cuales sus dueños no mantienen los famosos protocolos, ni tampoco autoridades que obliguen a mantenerlos, ni hacerlos cumplir.

A partir de esta realidad, parecería un exceso innecesario que faltando poco más o menos de tres meses para concluir el presente año escolar y con el Plan Nacional de Vacunación en marcha, se quiera imponer ahora el retorno a las clases presenciales de niñas y niños.

Tal vez se pretende dulcificar los riesgos de contagios que aún persisten en el territorio nacional, con un propósito diferente al que han expuesto públicamente.

Por si fuera poco la tasa de positividad sigue encaramada sobre el 12%.

El autor es Periodista
Reside en Santo Domingo

Por Carlos Tomás del Pozo

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